Iniciativas de comunicación interna asociadas al mundial

La copa del mundo: un vector de cohesión

Es inevitable: llega el mundial y durante algunas semanas cambia la conversación cotidiana dentro de las organizaciones. Aparecen referencias compartidas, rituales espontáneos, cábalas y códigos comunes entre personas que en otros momentos no necesariamente interactúan. Un detalle cultural simpático, sí. Pero también una alteración concreta del flujo comunicacional.

En términos prácticos, el mundial modifica agendas, concentra la atención en determinados horarios, incrementa la circulación de mensajes informales y amplifica el uso de canales digitales. Si el área CI no registra ese movimiento, la comunicación interna formal pierde relevancia e impacto durante ese período. 

Ahí es donde suele surgir la pregunta: ¿nos subimos a la ola? Pero hay otras preguntas igual de importantes, que no siempre aparecen: ¿Para qué nos subiríamos? ¿Cómo podemos aprovechar el mundial estratégicamente? ¿Qué deberíamos hacer para lograrlo?

Compartimos dos claves para sumarse a las iniciativas internas asociadas al mundial con criterio estratégico. Claves básicas, sí.  Tan básicas que, muchas veces, las damos por sentado y olvidamos considerar.

El mundial modifica agendas, concentra la atención en determinados horarios, incrementa la circulación de mensajes informales y amplifica el uso de canales digitales. Si el área CI no registra ese movimiento, la comunicación interna formal pierde relevancia e impacto durante ese período.

 

a) Mapeo previo

Sería importante entender qué porcentaje de la organización sigue activamente la copa del mundo (en base a experiencias de años anteriores), en qué franjas horarias se concentran los partidos de mayor interés en esta edición del torneo, y qué equipos o áreas tienen restricciones operativas que les impiden participar de las actividades colectivas (para entender cómo compensarlas). 

La integración requiere criterios de participación, límites claros y coordinación con las áreas operativas; por eso conocer la base es importante para construir sobre ella de forma segura. Con ese mapa, se puede decidir con información en lugar de hacerlo de forma intuitiva, ya que nos ayudará a entender si pueden aparecer tensiones previsibles (dolores mal gestionados que terminan escalando), si corremos el riesgo de saturar los canales con contenido irrelevante, o si, por el contrario —y ojalá sea el caso— el terreno está fértil y sediento de iniciativas internas asociadas al mundial (prodes, trivias, concursos, por mencionar algunas).

b) Definición del objetivo

No está mal en absoluto que el fin de organizar una de estas iniciativas internas asociadas al mundial sea simplemente el de entretener, sin mayor profundidad. Sin embargo, estaríamos desaprovechando la excusa perfecta para que podamos lograr otras metas. 

Es interesante pensar las iniciativas internas asociadas al mundial como un 5 que arma y habilita la jugada (ya que estamos con la temática futbolera). Un juego bien organizado puede servir de disparador para ayudar a lograr distintas acciones, como activar conversaciones transversales entre áreas que no suelen interactuar, reforzar identidad organizacional (en clave local o regional) o visibilizar prácticas de trabajo. La definición de este objetivo no es menor porque, por sí misma, una iniciativa puede cumplir uno de estos objetivos, pero quizá no otro. Deberemos pensar en acciones complementarias, o más de fondo. Por ejemplo:

  • Si el objetivo es activar conversaciones transversales entre áreas que no suelen interactuar, conviene habilitar espacios de encuentro mixtos o canales temáticos temporales donde puedan cruzarse personas de distintos sectores. Un prode cerrado entre equipos de una misma área cumple un objetivo muy distinto al de una liga transversal con equipos mixtos. 
  • Si se busca reforzar identidad organizacional, además de acciones especiales podemos armar una nueva narrativa temporal que conecte selección, orgullo y pertenencia institucional. ¡Pero también debe ser pensada! ¿Será humorística? ¿Será en tono de orgullo? ¿Será pasional? Una comunicación que apela a la pasión futbolera tiene un efecto diferente a una que invita a participar desde el humor o la curiosidad institucional. 
  • Para visibilizar prácticas de coordinación y procesos de trabajo en equipo, las metáforas deportivas bien utilizadas permiten vincular jugadas con dinámicas laborales cotidianas.

 

¿Y si mejor ni hablamos del mundial?

Ignorar el mundial también es una decisión (con consecuencias). Hay organizaciones donde el mundial se ignora deliberadamente en nombre de la productividad, y se elige no realizar ninguna de las iniciativas internas asociadas al mundial que otras organizaciones sí encaran. En esos casos, el efecto suele ser una conversación paralela por fuera de los canales formales, dejando a la comunicación institucional desplazada.

La decisión de no intervenir tiene consecuencias concretas. El punto está en leer un fenómeno social masivo que atraviesa a la organización y decidir, con información en la mano, si se lo convierte en un vector de cohesión o se lo deja librado a la espontaneidad. Por eso, mejor hablemos del mundial.

 

Si te interesa organizar alguna iniciativa mundialista, en Vector C estaremos ofreciendo alternativas que permitan activar la conversación durante este período, y de fácil implementación.  El mundial pasa, pero lo que queda (cuando se hace bien) es una conversación que antes no existía, vínculos entre personas que no solían cruzarse y una práctica de coordinación que trasciende el torneo.