La marca total: el arte de la consistencia entre la comunicación interna y la externa
¿Sabías que solo retenemos un 0,3% de los mensajes que recibimos a diario? En el ecosistema corporativo actual, captar la atención de las audiencias es EL desafío, así todo con mayúsculas y negrita.
Estudios como el de Merca 2.0 revelan que las personas reciben más de 6.000 impactos publicitarios diarios, de los cuales solo logran retener un máximo de 18 mensajes. En este escenario de saturación extrema, ¿cómo puede una organización asegurar que su mensaje no se pierda en el ruido corporativo.
La respuesta no radica en aumentar el volumen de la publicidad exterior, sino en fortalecer la coherencia estratégica interior. Porque el impacto de una identidad corporativa, más que depender de la intensidad de campañas aisladas, depende de su alineación profunda entre la realidad de la organización y su proyección interna y externa.
Solo retenemos un 0,3% de los mensajes que recibimos a diario.
La trampa de los silos y la fragmentación marcaria
Uno de los principales obstáculos para lograr una comunicación efectiva es el trabajo en silos organizacionales. Es sumamente común observar que áreas clave como pueden ser marketing, gestión de personas y responsabilidad social empresarial operan de forma independiente, emitiendo mensajes dispares sin un hilo conductor unificado. Esta falta de alineación genera lo que se denomina fragmentación marcaria. Es una problemática habitual en la que las organizaciones terminan gestionando múltiples identidades dispersas de manera inconsistente.
El costo oculto de esta inconsistencia es muy elevado:
- debilita la confianza de las audiencias (tanto comerciales como de talento),
- desdibuja el poder de diferenciación
- y reduce drásticamente el atractivo general de la marca.
Seguramente se te esté ocurriendo más de un ejemplo real (también los tenemos), pero no podemos mostrarlos aquí para no “quemar” a nadie… De todas maneras, sin dar nombres, podemos hablar de organizaciones en las que, bajo un mismo nombre institucional, conviven varias líneas discursivas marcadamente desconectadas:
- una comunicación corporativa que se basa fuertemente en el prestigio, la infraestructura y la experiencia,
- un marketing de producto que se orienta a un público cuyas características harían creer que el prestigio y la infraestructura no es lo que más valora,
- y una marca empleadora que adopta un tono sumamente informal y humano.
Esta falta de coherencia fragmenta la percepción de la identidad única de la compañía, enviando señales contradictorias a la comunidad 🤯.
Te invitamos a preguntarte de qué manera estás gestionando tu marca. Quizá, la primera pregunta que tengas que hacerte (y la más simple) para responder de forma honesta, sea pensar cuántas veces te has reunido en el último tiempo con áreas que gestionen comunicación (de todo tipo) dentro de tu misma organización.
Imagen: Magnific